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                  <text>No. 85

15 de Marzo de 1980
2. RECTORÍA

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DR. ERNESTO DOMÍNGUEZ QUIROGA EN SU
TOMA DE POSESIÓN COMO RECTOR DE LA UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA EL
DÍA 7 DE MARZO DE 1980.
Las primeras palabras de una persona que ocupa un nuevo puesto, son difíciles
de pronunciar, ya que en alguna forma serán por una parte una presentación y por
otra un mensaje hacia su comunidad sobre el futuro de su gestión.
La Comunidad Universitaria desea conocer en forma oficial el pensamiento del
nuevo Rector, sus líneas de gobierno y administración y su propio modo de
proceder.
Muy válidas son estas inquietudes, trato de hacerme consciente del sentir y querer
de todos y deseo darles interpretación adecuada como signo importante de
nuestro tiempo y de nuestra Institución.
Veinte años en contacto con la Universidad me han hecho conocerla, intervenir en
su vida y amarla; pero no sólo en abstracto, sino en cada una de las personas,
muchas de las cuales están aquí presentes.
Veinte años en las aulas y en la administración académica. Con directores,
profesores, alumnos, empleados, exalumnos. Veinte años de experiencia
universitaria en la Universidad Iberoamericana; pero algunos más. . . en la vida
universitaria. Estuve en las aulas como alumno y como profesor en la Universidad
Nacional Autónoma de México, en la Universidad Veracruzana y como alumno dos
años en la Universidad Gregoriana en Roma, mi vida académica, está por demás
decirlo, es la mayor parte de mi propia vida.
Universitario también en el seno de la familia. Mi padre, Ingeniero y Profesor toda
su vida, fundador y director, durante diez años, de la facultad de Ingeniería de la
Universidad Veracruzana. mi vivencia universitaria la he respirado desde el
ambiente familiar hasta el ambiente social en que me he desarrollado como
persona.
Pertenezco a una orden religiosa cuya fisonomía ha sido siempre universitaria y
que se inició en los corredores y aulas de la Universidad de París.
No puedo menos de sentirme halagado y satisfecho de este nombramiento, cuya
investidura recibo el día de hoy. Agradezco a la Comunidad Universitaria y al
Senado en particular, este honor que no merezco. Sólo intentaré cumplir con el
deber ser del puesto, consciente de mis limitaciones y carencias pero confiado
siempre en el apoyo de la Comunidad Universitaria.

�Muchas expectativas se tienen con un nuevo Rector, aunque ya se le conozca.
Expectativas que son a veces no sólo contrarias sino contradictorias. Por lo que de
antemano pienso y digo que no será posible dar gusto a to dos. Pero apelaré
siempre a la cordura y buen sentido de aquellos que no vieron cumplidas sus
esperanzas. La razón -espero- que prevalezca en la así llamada "Casa de la
Razón".
La herencia que recibo es cuantiosa. Mis antecesores han elaborado la
Universidad. Añadiría, la auténtica Universidad, que va más allá de lo que se ve y
se palpa.
Desde los primeros jesuitas que formaron el "equipo suicida" -como se les
llamaba- hasta el actual equipo de seglares y jesuitas que formamos la
Comunidad Universitaria, no puedo dejar de mencionar a quien hizo "la
Universidad de la excelencia académica", al Dr. Ernesto Meneses. No puedo
olvidar al que la construyó el Dr. Carlos Hernández Prieto. De ningún modo pasar
desapercibido al que la integró, el Dr. Manuel Ignacio Pérez Alonso, ni tampoco al
que la inspiró el Dr. José Sánchez Villaseñor. Cimientos de la actual Universidad
fueron aquellos los prohombres del Centro Cultural. El Dr. Gabriel García Rojas,
primer Rector, Dr. Enrique Torroella, el Dr. Mayagoiotia, el Dr. Alfonso Castiello y
muchos más, que nos heredaron no piedras o edificios, sino una roca firme de
auténtica Universidad cifrada en la "academia" o "jardín de Academus".
Ahora tenemos una Universidad pujante, una Universidad excelente -dentro de las
limitaciones que todos conocemos - una Universidad con valores comunitarios, que
aparecieron de una manera patente cuando se rompió el hermoso cascarón que
nos ocultaba y protegía.
Ahora la Universidad está con los pies más cerca del suelo, con más libertad en su
planeación y construcción, y con un gran reto hacia el futuro incierto que nos
proporciona alternativas posiblemente insospechadas en la estabilidad y
funcionalidad anteriores.
El Lic. Enrique Portilla me entrega una "Universidad" sin especificativos ni
calificativos,
me
entrega
una
Universidad
reconocida
nacional
e
internacionalmente, me proporciona una Universidad con tradición, pero abierta
hacia el futuro.
Muchas gracias Enrique por la síntesis universitaria, que has sabido regir durante
los últimos años y que ahora me entregas con tu aportación rectoral. ¡Una
aportación más, que viene a formar parte de esta maravillosa Institución!
Durante mi gestión intentaré sostener y siempre mirar una línea clara y orientadora
de la Universidad de inspiración cristiana.
Aunque algunas veces parezca que se diluye y casi se borra, el Punto Omega, que
también es Alfa, estará en lontananza, como faro iluminado de todos nuestros
planes, como integrador de nuestros esfuerzos, como encarnación de nuestras

�aspiraciones. ¡Más clara no puede estar la línea de la Universidad! Por allí va
nuestro camino. Lo mínimo que se puede pedir a la libertad humana sería el
respeto a la inspiración y guía de la Universidad.
Cuando se pregunta sobre la concretización de nuestra línea, la respuesta está
dada al leer la "Misión y Prospectiva" de esta Universidad. Universidad que
pretende ir más allá de la transmisión, creación y difusión de la cultura. La filosofía
concreta de nuestra Universidad está trazada. La práctica se escribe y se revisa en
las reglamentaciones y planes de desarrollo, pero iluminada siempre por la
inspiración filosófica.
No puedo entender al universitario iberoamericano que pregunte ¿cuál es la línea
de la Universidad? Escucha y lee.
La línea puede oscurecerse, puede perderse, puede empolvarse, pero no deja de
existir.
La línea puede disentirse, puede criticarse, puede aun negarse, pero no puede
dejar de respetarse.
Presentaré tres grandes rubros de mi plan de trabajo, dentro de los cuales se
puede hacer algún d esglose pertinente:
La excelencia académica: ser, debe ser y quehacer de la Universidad. Todo lo
demás puede faltar en un momento dado, pero la "academia", aun reducida a su
mínima expresión en la docencia, no puede faltar en una Universidad. La calidad
académica de los directores, profesores y alumnos fructifica y se desarrolla en el
ejercicio profesional y social de los exalumnos. La educación continua seguirá
proporcionando al profesionista el alimento académico necesario para su
crecimiento y progreso.
En la excelencia académica incluyo los elementos necesarios para la renovación
del mundo y de la sociedad en que vivimos.
Comprender los nuevos problemas humanos y sociales presentan al investigador
de nuestros días retos ni siquiera imaginados en la antigüedad. La Universidad
debe intentar dar una contribución con posibles soluciones al perfeccionamiento
progresivo del hombre y de la humanidad en su conjunto.
La ciencia como "conocimiento de las cosas" en todas sus dimensiones, extiende
el ámbito del estudiante - futuro profesionista, maestro o doctor - a fronterar
infinitas de lo material, lo espiritual y lo sobrenatural, desde ciencias y técnicas
hasta filosofías y teología, la Universidad Iberoamericana induce al estudiante a
todos los campos del saber sin mayores límites que la verdad concreta y abstracta.
Solo la falsedad y la mentira estarían fuera de la casa de la razón. Pero aun ellas,
pueden contemplarse y estudiarse a la luz de la objetividad científica y filosófica.

�Todo este acervo de conocimientos proporcionan una actitud de servicio, servicio a
los demás, servicio al prójimo. Con la búsqueda de un servicio auténticamente
social. No la simple práctica profesional o el cumplimiento de un requisito para
recibirse, sino un servicio a nuestro hermano que sufre, a nuestro hermano
ignorante.
Una actitud de servicio al que no tiene, al que se le margina, al que se le desprecia.
Nuestro servicio social tiende a despertar esta conciencia social para que nuestros
alumnos puedan reflexionar con los elementos y conocimientos que le
proporcionan sus estudios, su carrera profesional, ¿qué pueden hacer por los
demás? Por aquellos que tienen menos que él? Y este servicio tiene que ser al
modo universitario, con los medios universitarios. El universitario, -sin culpa
propia- llega a formar una élite intelectual, por la sencilla razón que sabe más que
otros. Que la riqueza intelectual no se convierta en una codicia de riqueza, sino en
algo que pueda compartir y beneficiar a sus hermanos.
La comunidad universitaria para su excelencia académica necesita espacio físico
para vivir, como una familia necesita casa para subsistir y desarrollarse. Los
profesores y directores exigen cubículos adecuados para el estudio y la
investigación y para la asesoría de alumnos. Estos requieren aulas y equipo
suficientemente apto para su estudio y trabajo cotidiano, como apoyo necesario.
Pero . . . ¿dónde? ¿cuándo? ¿cuánto tiempo durará lo provisional? ¿cuánto tiempo
estaremos en estos simpáticos y funcionales edificios prefabricados?
El tiempo no lo sabemos con exactitud, pero la intención de conseguirlo y
proporcionarlo está como meta muy importante del actual rectorado. Mi campo
siempre ha sido lo estrictamente académico y lo administrativo de lo académico.
Considerando la importancia de la excelencia académica reitero y refuerzo la
preocupación de mi antecesor en poner todos los medios que estén a mi alcance
para tener lo más pronto que se pueda el renacimiento de la casa de la
Universidad. Sin embargo la experiencia sufrida y la riqueza de la transitoriedad
nos hacen pensar en nuevas cualidades del espacio físico donde en un futuro
viviremos: cualidades de flexibilidad, libertad y austeridad.
El estudio sobre otros terrenos está terminado. Nos encontramos en la fase de
consecución de la ubicación. Puedo afirmar no obstante, que no nos cambiaremos
de Cerro de las Torres si no mejoramos en nuestros espacios físicos, símbolos
visibles de la Universidad. El Senado decidirá finalmente este posible cambio.
Posteriormente el estudio, que casi está terminado, de la comisión para la
reconstrucción de la Universidad servirá de base para el nuevo modelo de la figura
externa de nuestra casa de estudios.
En el mismo rubro de la excelencia académica añado la integración mayor y cultivo
de la comunidad universitaria con el desarrollo de las facultades humanas de
razón, emoción y voluntad en integración armónica, proporcionada y jerarquizada.

�La casa de la razón exige que las emociones, sentimientos y la voluntad misma
sean regidas por las normas supremas de la razón.
Para el alumnado el área de integración tiende a cumplir esta misión, pero todavía
no es plenamente satisfactoria.
Para los profesores también el Centro de Integración organiza seminarios.
Para los directores existen programas de formación universitaria.
Meta importante también será que la integración comunitaria se incremente en
todo el ámbito universitario. La unidad en la diversidad. Todos amigos con la
aportación personal de la riqueza de su propia opinión, respetada por la libertad
académica de todos: seriedad, dedicación, estudio, profundidad, trabajo.
Culminación de la excelencia académica, que se deriva de la propia maduración
son los estudios de posgrado. Maestrías, doctorados y especializaciones deben
redondear la calidad académica.
En posgrado necesitamos extensión y profundidad. El posgrado es el cultivo de las
personas maduras, de las personas con sed insaciable de saber y de progreso. El
país necesita maestros y doctores con estudios serios y profundos más allá d e la
licenciatura.
Procuraré impulsar esta tarea tan académica, tan necesaria, tan propia de la
auténtica universidad que ha querido dar un paso más allá en el desarrollo
intelectual y del país.
El segundo rubro que deseo impulsar es la descentralización o expansión de la
Universidad a otros sitios de la provincia.
Tenemos la Unidad León, experimento y modelo de nuestras futuras unidades
foráneas. Es el niño pequeño de la Universidad. Es la cristalización física de una
política de expansión estudiada y acordada en nuestro Senado.
Para que esta buena intención sea promovida, planeada, incrementada y
fortalecida, creo, en esta ocasión, como medida práctica inmediata, una nueva
Dirección General dependiente de Rectoría: la Dirección General de Unidades
Foráneas.
Un último rubro de mi mensaje es la atención a la armonía universitaria con los
derechos y límites de la libertad. Puesto que "La verdad nos hará libres" -lema de
la Universidad Iberoamericana- no tenemos que temer a la verdad que nace del
estudio serio y de la actividad académica. Los derechos y la participación de todos,
de unos con otros, deben ser respetados. Es un elemento indispensable de la
armonía. Fruto de la inspiración cristiana. Armonía con libertad deben llegar a una
integración para no ser grupos sueltos o personas eremíticas. La idea central de la
"academia" de inspiración cristiana es unificadora en la armonía, en la amistad.

�Todos somos la Universidad. Ni tú, ni yo, ni aquel grupo. Todos formamos una
parte de un todo complejo que es la Universidad humana, la Universidad viviente.
La Universidad como institución organizada necesita vitalmente una estructura
jurídica. Asicomo comunidad se basa en la relación personal, el contacto cercano y
el afecto, como sociedad necesita organización jurídica que garantice los bienes
anteriores.
No es posible comunidad pura sin esqueleto jurídico, ni éste sin el calor de la
comunidad armónica en la práctica de las relaciones cotidianas. Así lo
comprobamos por la historia y la filosofía social.
Las relaciones jurídicas de la UIA se dirigen no a la creación de esquemas
teóricos inhumanos, sino a la garantía general y confiable de esos bienes
humanos en la complejidad de la vida universitaria. Por consiguiente hay que
atender, más que como hasta ahora lo ha hecho la Universidad, las relaciones
hacia fuera, hacia dentro y consigo misma.
Hacia afuera las relaciones tocan cuestiones tan importantes como el estatuto
público de los estudios de la Universidad, los problemas de la propiedad
patrimonial y los fundamentos económico-administrativos de la expansión de la
UIA, ubicada en el marco jurídico que establecen las leyes mexicanas.
La Universidad quiere y puede desarrollarse de acuerdo con su vocación en el más
estricto respeto del bien común del país.
Hacia dentro de la Universidad, el orden jurídico debidamente atendido beneficia
sobre todo a los destinatarios inmediatos de la Ibero, que son los estudiantes, y
también al personal académico, administrativo y de servicio que existen por razón
de los primeros.
Tanto las relaciones laborales como los aspectos de respeto a las actividades
intelectuales requieren constante atención al marco jurídico que la sostiene.
Respecto de sí misma finalmente, la Universidad Iberoamericana considera
indispensable la precisión creciente en la definición de las instituciones y
actividades que contribuyan al bien de México en el campo de la educación
superior.
Frente a los tres aspectos anteriores considero necesario el servicio jurídico de los
problemas mencionados y, por fidelidad al propio derecho, reconozco la
insuficiencia del mismo, privado de los valores superiores que dan sentido a la
actividad jurídica.
Para lograr aquellos bienes considero conveniente estructurar de manera
permanente una nueva Coordinación General, la Coordinación General de Asuntos
Jurídicos, que, integrada por personal de la misma y también personal externo,

�preste de manera constante la atención que exigen los problemas de Derecho en
la vida de nuestra Universidad.
Agradezco a todos loso presentes su asistencia, doy gracias a la atención prestada
a mis palabras, quedo a las órdenes y servicio de todos en este puesto que se me
encomienda en un día significativo para la Universidad. Un día como hoy, 7 de
marzo, día entonces consagrado a Santo Tomás de Aquino, se inauguró el inicio
de la Universidad Iberoamericana en la Avenida Hidalgo No. 120, hace 37 años.

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                <text>Este espacio ofrece almacenamiento y búsqueda de las Comunicaciones Oficiales de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México en formato digital. La colección comprende de 1973 a la fecha y sus correspondientes índices</text>
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